PostHeaderIcon La articulacion del gladiador urbano

Los capítulos anteriores refieren al dolor y el sufrimiento, dando como resultado seres dolientes en una sociedad doliente.

Surgido de causa biológica indiscutible, el dolor es la expresión de un mecanismo fisiológico, pero hemos visto la dificultad de asumir los sentimientos y emociones para transmitirlos como son, como las sentimos y vivimos, que hay una causa psicológica en el dolor.

Hipocresía es una palabra más cerca del insulto en el uso cotidiano, que de su verdadera definición semántica, esta palabra viene del griego: hypokrisis y significa actuar, fingir sentimientos o cualidades contrarios a los que verdaderamente se tienen o se sienten.

En el teatro griego se denominaba hipócrita al actor que utilizaba máscara y disfraz para interpretar una personalidad que no era la suya.

Nietzsche decía que nada es más hipócrita que eliminar la hipocresía.

Creo difícil en ver el insulto, en llamar hipocresía de forma estrictamente semántica al hecho de fingir los sentimientos y emociones en el dolor.

Cuando esta situación nos dice algo y no podemos asumirlo, ni sabemos expresarlo, la hipocresía de la máscara del sufrimiento que mejor nos sale para ser aceptados ya sea por compasión o por entendimiento genuino, siempre será mejor que el rechazo.

No es peyorativo ni mucho menos insultante el decir que el doliente es un hipócrita de su sufrimiento.

Los gestos de dolor y el sufrimiento que provocan, son la máscara y disfraz de los actores griegos. Nuestra sociedad que no perdona fácilmente la debilidad, premia la fortaleza y el rendimiento continuo, encerrándose en la paradoja de generar las víctimas del dolor, sufrimiento y su hipocresía.

Todos somos la sociedad, todos somos víctimas y victimarios.

El doliente interpreta el mejor papel que le sale de su biología, el dolor siempre y necesariamente nace de la sensación y esta de la fisiología, luego todo lo demás en el rol que juegue en la sociedad condiciona su calidad de sufrirlo y expresarlo.

A la biología la acompaña una psicología negadora por la necesidad de no poder asumir aquello que atormenta, aterroriza, en una sociedad y cultura que le dice y le enseñó cómo sufrir el dolor.

No se puede ser y no ser al mismo tiempo, bajo el mismo aspecto, nos decía Aristóteles.

El doliente se olvida quién es o parte de él en una negación, y su aspecto es el que surge de esa máscara de sufrimiento protector ante sí y los demás.

Ya bastante duro es ser sincero consigo mismo, cuánto más ante otros.

En la hipocresía del doliente solo hay más dolor, sufrimiento y aislamiento, por tanto soledad.

Ya vemos que biología, psicología, cultura y sociedad se unen en la misma situación pero no siempre con el mismo dolor.

La conciencia de dolor pero también la omisión, la exageración o más común todavía la alternancia y mezcla de estas formas de vivir el dolor, terminan reflejando al doliente de forma distorsionada de su verdadero ser y sentir.

¿Cuál es el significado de aquello que duele cuando duele? Vamos a un ejemplo.

La experiencia que me brinda 30 años de profesión, me permitió atender miles de pacientes con lumbalgias o lumbociáticas, donde gran parte de estos se presentaban con un diagnóstico de hernia de disco corroborado por estudios de reciente tecnología, como la tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear.

Es importante seguir el delgado hilo conductor que une las emociones con la mecánica corporal.

A partir de aquí, explicaré en la articulación sacro-ilíaca a la que me gusta llamar la “articulación de la voluntad” o la “articulación del gladiador”, cómo los músculos, ligamentos, huesos y fascias musculares se ven sobrecargados de tensión en este punto generando la lesión de esta articulación, a partir de la influencia de los sentimientos que promueven un aumento del tono muscular, el tono neurológico, como del tono mecánico y el desajuste en este lugar determinado del cuerpo.

Cuando las tensiones musculares son exageradas en forma permanente por los sentimientos provocados por el reflejo de agresividad y miedo en reacción ante el mundo exterior, los músculos espinales como en otros mamíferos se tensionan fuertemente durante situaciones de miedo y agresividad, pero no son los únicos, los glúteos se contraen con poder en el miedo y los isquiotibiales en la agresividad.

Miedo y agresividad hoy se traduce en estrés, las tensiones musculares parásitas están a la orden del día en estos tiempos y todos los sitios corporales.

Hay una dirección igual en la cadena posterior que es responsable de la postura erecta y esa dirección es en contra de la acción de la gravedad, ya que esta nos atrae hacia delante.

Pero el sentido es inverso en la cadena muscular, la acción concéntrica de los espinales lleva el sacro hacia atrás y arriba dando punto fijo para que eleve y sostenga el tronco, los glúteos e isquiotibiales en sentido inverso tiran el iliaco hacia abajo, el producto es: una fuerza de torsión en la articulación sacro iliaca.

Es en esta articulación donde se descarga la tensión de la voluntad que hay que poner para sobrevivir en esta cultura, cuyo icono es la lucha por la obtención del sustento para la inmensa mayoría de la gente, pero cuando gran parte lo alcanza, parece que no le sirve y sigue por más, incentivado por la misma cultura en que vivimos y ninguno se siente exento de hasta dónde queremos llegar en la búsqueda del éxito y la posesión de bienes.

El miedo que nos produce la pérdida de éstos, nos retrotrae a la fantasía de quedar fuera del sistema y no tener para el sustento, y debemos reconocer que el sistema expulsa y quita el sustento a muchísima gente.

No hay dudas que para vivir hay que poner mucha voluntad y permítaseme abusar de los dichos populares “hay que estar de pie para la lucha”.

Creo que esto deja claramente explicado por qué la articulación sacrolilíaca es la articulación de la voluntad o del gladiador.

Cuando el dolor se expresa en ella nos indica que ya no podemos más, debemos parar, y cito como ejemplo exultante que la primera causa de ausentismo laboral en el mundo desde hace muchas décadas, año tras año, es el dolor lumbar (no se tienen estadísticas de los millones de mujeres que trabajan en sus casas en labores domésticas).

Si nos preguntamos por qué los diagnósticos sobre las lumbalgias han sido siempre tan erráticos, es porque están en concordancia con la errática situación del hombre y su espíritu en los tiempos que vivimos. El célebre Charles Chaplin que siempre se adelantó con su pensamiento, hace muchísimas décadas parodió la situación de la falta extraña concordancia entre el trabajo y su ritmo, en la película Tiempos Modernos.

Desde ya la articulación sacro iliaca no es el único lugar del cuerpo que representa las tensiones parásitas que provoca el estrés. Sí es muy significativa de la relación biomecánica y aumento de tensiones parásitas con emociones tan comunes como el miedo y la agresividad; otros dolores y síntomas como el vértigo y mareo por tensión cervical o el dolor de cabeza entre otros, simbolizan inestabilidad emocional o exceso de reflexión (ya me he expresado en profundidad en mis libros Dolores corporales y Confesiones del cuerpo).

Cuando una parte del cuerpo duele en forma crónica más allá de los factores biológicos que lo justifique y siempre están (muchas veces mal diagnosticados pero eso no significa que no estén los dolores), una emoción, un sentimiento o un pensamiento se encierran en ese dolor y algo nos quiere decir.

Generalmente la función del órgano sea visceral o articular como vimos en la sacro iliaca, es el símbolo del mensaje impreso en un dolor o malestar.

Un ejemplo de víscera pude ser el estómago, es algo que no podemos digerir en otro, un problema hepático es algo que tuvimos que digerir forzosamente, pero nos intoxica.

Siempre me refiero a emociones (los alimentos son hechos literales).

La metáfora del sentimiento mal digerido o intoxicante transforma la fisiología metafórica en literal, vamos al ejemplo.

Es común que ante un disgusto por palabras que nos han dicho y no nos gustaron, terminemos con arcadas o vómitos, pero si esto ocurre en una relación laboral o sentimental prolongada donde el individuo traga y digiere agravios o degradaciones por necesidad como conservar el trabajo o no perder la pareja por miedo a la soledad, las frases lacerantes intoxican y es común ver hígados dolorosos o disfuncionando.

El estómago es fiel representativo de nuestro yo externo, cómo creemos que nos ven los demás, si me hieres o insultas te lo devuelvo (vomito), si lo digiero contra mi voluntad por mi conveniencia obligada, me intoxico con él con los pensamientos, emociones y sensaciones de la palabras que me degradan como persona.

El hígado es el yo profundo, cómo nos vemos a nosotros mismos, sin duda aquí el conflicto es íntimo nos intoxicamos en el órgano desintoxicador por excelencia del cuerpo humano.

En el yo profundo ya no solo entra a jugar lo que recibimos del mundo exterior sino también cómo lo procesamos en nuestra mente.

Poner a alguien de rodillas es doblegarlo o humillarlo, también es una posición adoptada frente a un monarca como señal de súbdito orgulloso en reverencia, como lo es una posición religiosa de ruego a su dios.

Que las rodillas se aflojan en el miedo, es el relato de todo aquel que pasó este en situación límite de peligro.

El contenido sentimental de las rodillas es relacionado a la sumisión del poder fuese cual fuese con o sin convencimiento, no es igual hacer una reverencia de respeto o arrodillarse por fe, que arrodillarse por ser prisionero o la flojedad del miedo.

Todas las posibilidades tienen en común descender, estar a merced.

Un dolor de rodillas en una persona que en su vida tuvo una actividad laboral de muchas horas de pie o marchando horas y horas por años, sería motivo y lo es para justificar un proceso artrósico con fuertes dolores, pero el momento que comienza o el que exacerba el síntoma se relaciona con el sentimiento.

Ese infatigable trabajador que ya no necesita tanto sus rodillas se está por jubilar, y esto funciona como disparador del dolor. Ese tiempo de jubileo esperado puede ser la pesadilla del tiempo libre sin saber qué hacer y produce miedo.

Ese hombre joven que todavía recibe el poder de su padre en la empresa familiar, siente la sumisión y le duele la rodilla que tanto usa en un deporte.

Siempre el eslabón débil de la biología y el sentimiento estallan juntos.

Seguimos viendo cómo a partir de una disfunción biológica y un estado de incertidumbre, el miedo como emoción fogonea la disfunción, luego se hace dolor, esa máscara que se apodera del ser.

El razonamiento es confuso y difuso, poco analítico y nada crítico.

La certidumbre del dolor esconde la incertidumbre social, el miedo de sufrir el dolor hace olvidar la disfunción biológica.

En el ser doliente replica en su pensamiento, vean mi dolor y sufrimiento, ayúdeme a que no duela.

O peor aún, que no se vea mi dolor y sufrimiento, y se sumerge en su fallida estoicidad solitaria del sufrir hacia adentro.

En ambos casos se niega la incertidumbre social, el miedo que conlleva esto y la causa biológica.

El problema de la responsabilidad e iniciativa en nuestros trabajos, vida social y responsabilidad familiar, no reside puntualmente en sus excesos.
El verdadero problema es la imperiosa necesidad del rendimiento continuo en tiempo y constantes en logros.
Cuando se confunde disciplina con rendimiento, aparecen seres agotados que pierden creatividad, personas cansadas que fracasan, los fracasados que terminan en depresiones y lógicamente depresiones que se enmascaran en dolores.
El enfoque exclusivamente biologista del dolor, esta parte no la contempla, mientras que el enfoque exclusivo psicologista no contempla la biología del cansancio.
Disciplina es constancia en motivación, trabajo, afectos, descanso.
Motivación no son proyectos utópicos, trabajo es la capacidad transformadora de la realidad cotidiana, el afecto es saber darlo y no solo esperarlo, y el descanso es el reparador, es el necesario, el resto el pereza.
Es tan perezoso descansar más de lo necesario, como tan perezoso es trabajar cansado.
La disciplina es el arte de decir no en el momento adecuado.

Muchos de los dolores que están en nuestro cuerpo se originan fuera de él.
La idea de los afectos que están en nuestros pensamientos y sentimientos, pertenecen a la existencia de los seres amados, lógicamente son nuestro mundo externo mas próximo. A veces el círculo íntimo de afectos falla, desaparece o se aleja.
Es el cuerpo, en ese lugar físico que él eligió sufra ese dolor, por la falta, traición o desencanto de los seres amados.
A veces, esa rodilla desgastada por los años explota por el sentimiento de un hijo en problemas, o ese hombro tensionado por las labores diarias se apodera de los sentimientos de un padre que nos faltó.

Vivimos una sociedad donde se nos dice que nada es imposible, que todo depende de uno mismo y las metas que se proponga.
Este estigma forma esclavos de sí mismo, dentro de la misma persona conviven la víctima y el verdugo.
La individualidad no es ser el mejor de todos, es ser lo mejor que se elige ser desde la razón del pensamiento propio y la verdad de nuestro corazón, fuente del sentimiento genuino.
La víctima es el cuerpo y el verdugo el pensamiento que nos doblega desde la verdad ajena.
En el síntoma corporal, hay una traición a si mismo sin resolver.

El cansancio desfigura nuestra identidad. Logramos sostener a esta con ataduras que se reflejan en nuestro cuerpo en visibles y palpables tensiones.
Una cosa es hacerlo mejor y ser eficaz, y otra vivir en el exceso del rendimiento y ser eficiente; este último enfoque suele provocar el "infarto del alma", reflejándose como dolor corporal.
Luego, sobre una personalidad en desventaja, vendrán los temores y muchas veces el miedo. Vivir así, fisura el espíritu y el dolor corporal será la herida visible y su cicatriz.
Vivir con eficiencia o eficacia se logra perdiendo la hiperactividad, que no es otra cosa que el agotamiento del espíritu.
La hiperactividad es la economía del ansioso que huye de su depresión sin saber que ya lo alcanzó.
El rendimiento continuo es ineficiente. Reflexionar y ordenar nuestra actividad, no es resignar actividades, sino inmunizarnos del vértigo social.

Ese vértigo social que nos quiere convencer de que podemos con todo y contra todos, por medio de un rendimiento continuo en actividades que muchas veces se eligen por necesidad o la falsa vocación que se origina en profesiones de calado social por prestigio o simplemente modas.

Rendir por encima de nuestras posibilidades físicas y sin reflexión de por medio, genera sociedades de supuesta eficiencia con trabajos aburridos que podemos matizar, con estar bellos a través de dietas hipocalóricas y deporte urbano en gimnasios tres veces a la semana, y el que no cumple es un abandonado fuera de línea, la cultura de la delgadez no da salud, da anorexia, bulimia o malos alimentados.

El deporte sin control cansa más que lo que aporta, nos distrae, mucha veces nos aburre, pero en la cultura de rendimiento continuo no se puede decir no y mucho menos qué vida quiero para mí.

La cultura del éxito mundano basada en iconos ricos y famosos es parte de la trampa de rendimiento continuo, aunque eso haga una sociedad de infelices positivos y productivos hasta el dolor, la depresión y el miedo escondido en la ansiedad.

Caso1: El doliente estoico

Él era uno de los hombres más famosos del mundo.

Desde hacia muchos años el fútbol mundial le daba su reconocimiento. Año tras año se decía que podía ser el mejor de mundo, que ya había hecho suficiente para entrar en la historia de este deporte.

Le tocó en suerte que al mismo tiempo otro jugador atravesaba un momento igual, pero este era comparado sistemáticamente con los mejores jugadores de todos los tiempos, a RS parecía que el destino le daba un gran honor.

Al otro, todos los honores. Uno era un grande, el otro grandioso. Un conocido jugador de esos tiempos dijo: RS es el mejor futbolista entre los humanos, ML es extraterrestre; esta frase dada la significación del fútbol en esta sociedad recorrió los periódicos del planeta.

Realmente era para los amantes del fútbol un privilegio presenciar semejante disputa de talento.

Como no podía ser de otra manera jugaban ambos en la mejor liga del momento junto a otros grandes talentos, pero este era un duelo aparte, igual que era el duelo de sus equipos. Cuando estos clubes se enfrentaban ya no paralizaban un país como tantos derbis, estos partidos era globales con audiencias de mas de 500 millones de telespectadores en todos los continentes, un hecho sin precedentes en mas de 100 años de fútbol profesional.

Un día me tocó dictar un curso de mi especialidad en el país donde nació RS, con un excelente grupo de colegas en una prestigiosa universidad, también asistieron durante la jornada varios profesionales de renombre a saludar y dar su apoyo.

Entonces conocí un gran traumatólogo con el que tuve un bello momento de intercambio de saludos y algunos comentarios profesionales. Para mi agrado se quedó observando mi exposición de maniobras para lesión de hombro.

Más tarde se retiró diciéndome que le gustaría que viese a RS. No sabía que RS tuviese alguna lesión significativa como para necesitarme mas allá de la atención del prestigioso equipo médico de su club.

Pero inmediatamente a mi regreso se desató un gran vértigo para verlo y atenderlo.

El representante de RS quien por entonces era el máximo representante de jugadores de fútbol de elite se contactó conmigo, me solicitó una reunión con RS y él.

Todo el mundo sabía que justo en el último derbi, con el rival mencionado y su jugador rival en la historia presente, el mismísimo (ML), RS intentó una acrobática jugada que al caer le lastimó el hombro.

Pero RS continuó el partido hasta el final con gestos de dolor, pero lo terminó, ante la mirada desconcertada de ML quien no le preguntó, pero lo miraba con cierta preocupación.

El parte médico posterior restó toda posibilidad de lesión seria y zanjó el asunto.

RS viajó a su país a jugar dos partidos por las eliminatorias del próximo mundial.

En el segundo partido era duda por su lesión de hombro, pero quedó en habladurías de la prensa según los partes oficiales y jugó igual. Y lo hizo mal, lo suficiente para ser muy criticado en su país, nadie daba crédito a su dolor de hombro, aunque la TV registró varias veces a RS cogiéndose él mismo su hombro con expresión de molestia, aún así terminó ese partido.

Yo mientras tanto estaba preparado para verlo a su regreso. Así fue, lo vi, tenía una lesión propia de un esguince importante de hombro de más de 15 días, coincidía con la lesión del derbi y no había sido tratada mas que con analgésico y unas muy de moda bandas elásticas adherentes que en mi opinión no sirven, y el mejor jugador demostraba que no estaba equivocado, no sirven. Me preguntó qué hacer con las bandas le dije: ¿tu que crees? las hizo un bollo y las tiró al tiempo que me decía ¡sabia que esto es cuento!!!.

La situación no era fácil, había que resolver la lesión en tiempo récord, en dos días jugaba un partido de liga y en cinco uno muy importante de Champion League.

No contaba con su equipo médico ya que no se haría pública mi intervención.

Pero contaba con un factor único, el deseo profundo del paciente por curarse en tiempo récord. Él era eso, un hombre de récords y esto no podía ser excepción.

Tenía experiencia en situaciones similares con otros deportistas de elite y sabía bien qué tenia que hacer yo, en particular lo que no se había hecho con él.

Trabajamos sesiones de terapia manual de más de dos horas consecutivas durante dos días.

Estaba muchísimo mejor para mi opinión y coincidía con su relato, jugó el primer partido y marcó el gol de la victoria.

Volvimos al trabajo para rematar la situación antes del duro partido de Champion, dos largas sesiones y llegamos al 100%, jugó en el nivel superlativo de siempre marcando un gol.

Este es un caso distinto y especial, la gran tolerancia al dolor, el convencimiento y deseo de recuperación, mas una condición física excepcional.

Pero no dejó de ser un ser doliente, se lesionó frente a su gran competidor, se lesionó por arriesgarse en una jugada acrobática, nadie lo tocó se lesionó solo, aguantó el dolor estoicamente, sufrió para adentro, lo criticaron pero calló, lo vi muy amargado y preocupado por salir de esa situación y no rezagarse en su pelea íntima por ser el mejor, muchos sentimientos de por medio, mucha ira contenida.

Mientras trabajábamos hablábamos, me contó que a los 11 años se fue a vivir al internado de un importante club de su país, lejos de su familia durmió llorando hasta los trece años. A los 17 años fue a otra liga, una de las más importantes del mundo, se hablaba otro idioma diferente al suyo, tuvo que pasar de niño a hombre en menos tiempo que una pubertad y de hombre a leyenda sin respiro.

Era para mí en la intimidad terapéutica, era un joven tímido. En el mundo lo conocían tanto por su talento como por sus modales de soberbio y despótico, y muchos lo idolatraban por eso, más que por su talento futbolístico.

Un gladiador del siglo XXI siempre temeroso que le bajen el pulgar del reconocimiento, siempre amargado porque sus logros estaban por detrás de ML.

Todo su entorno le decía que era el mejor, creo que no le mentían, era el mejor de los humanos físicamente hablando, el otro era un fenómeno psicomotriz digno de estudio. Éste un súper atleta también digno de estudio, pocas veces vi a alguien igual.

Una capacidad tan grande para recuperarse de una lesión similar, su sentimiento de ira se capitalizó en fortaleza física, pero sé que esa coraza física y de fama esconde un niño que dormía llorando pensando en su madre.

Una vez más el germen de un sentimiento es la raíz de un dolor soportado estoicamente, pero sufriendo para dentro su máscara el prepotente incapaz de dar lástima.

Una vez le pregunte ¿por qué tanto secreto de esta lesión si tú sabías que la resolvía?, me respondió: es que la gente habla mucho y eso me molesta. Seguramente le dolían más las palabras que los golpes.

CASO 2: Relatos de síntomas de pánico.

Los siguientes son diálogos breves vía telefónica entre cada sesión de trabajo terapéutico con M una paciente de 50 años divorciada, que su actividad profesional ocupaba su rol más importante en su vida.

M: Hola soy M. El próximo día por la mañana mi superior no podrá asistir y tengo que sustituirle…. Teníamos cita ese día por la mañana. Es posible cambiarla a otra hora o día, la necesito mucho.

En esa semana podría miércoles tarde o viernes ya que lunes y martes estoy en Valencia. Por otro lado comentaros que esta semana estoy más estable. Te intento llamar luego. Ahora estoy en Valencia trabajando.

M: hola, hoy me ha vuelto a pasar lo del ojo izquierdo como el primer día (poco nítido y un doble de lejos), apenas me toco el cuello molesta. ¿Sabéis a que se puede deber? Otras veces se me va corrigiendo en el día, pero hoy tarda más.

M: Hola, hoy he estado con menos síntomas aunque sí bastante revuelta y dormí mejor, aunque a ratos.

Me noto embotada y con presión en las cervicales, cariños.

M: hola, es duro, pero tengo fe.

M: Hola. Ayer por la mañana estable en síntomas. Por la tarde fui empeorando por fatiga mental y aturdimiento además de un poco enfadada y cargo de conciencia; me sentí como muy triste y abatida.

Antes de dormir estuve bastante ansiosa, tuve como un episodio de tos entre alérgica y nerviosa, además algo de diarrea. Después me quedé más tranquila (con respiración rebatiendo mis pensamientos negativos me tranquilicé y dormí bastante bien) Hoy hasta ahora estable. La verdad es que la sintomatología, si es mucha me influye enormemente en mi estado de ánimo y me hace muy irascible e irritable.

Hoy he tenido menos síntomas, vi más en perspectiva lo de ayer. Intento ver como que voy dando un paso atrás y dos delante.

M: Hola, resumo desde el sábado. Sábado noche menos vértigos.

Domingo con pocos síntomas y sin vértigos por la noche. Lunes salí a la calle y la cosa en el trabajo se complicó.

Por la tarde estuve al final embotada y cansada.

Lunes noche sin vértigos. Hoy he ido a trabajar y me he notado embotada a ratos (hay mucho lío) y me ha costado ponerme al día.

Pero durante todos estos días he tenido momentos tranquilos, incluso serenos; también con miedo a veces.

Del trabajo hay muchas cosas que me temo voy a rumiar.

Ya comentaré en sesión, creo que el resumen es positivo.

M: Hola. Acabo por fin la semana laboral. Desde el miércoles sin vértigos pero con la inestabilidad y mareo habitual.

Sobre todo al final del día. Me he notado muy cansada al levantarme y antes de dormir. Hasta mañana.

M: os resumo. Viernes y sábado del puente seguí con las pesadillas y sensaciones momentáneas de desmayo, aún así me obligué a pasear aunque un poco acobardada.

El domingo estuve mejor. El lunes comuniqué a mi jefe que adelante, que estaba dispuesta a aceptar más trabajo.

Desde el lunes no he tenido las sensaciones de desvanecimiento ni esas pesadillas, aunque sí sueños pesados.

He tenido inestabilidad al caminar y sobre todo muy, muy agotada física y mentalmente al salir del trabajo.

Hoy ha sido el día más llevadero, con menos intensidad en los síntomas.

En resumen, por un lado satisfecha por la decisión tomada y por otro el desgaste de mi estado, que aunque me repito una y otra vez que como me comentáis son distintas formas corporales del pánico, a veces me da por pensar que tenga algo orgánico muy grave, pero no me muero y esa es la verdadera realidad.

M: Hola en este día especial! Como resumen de la semana os comento que tampoco esta semana he tenido los vértigos fuertes. Sensación de desvanecimiento un par de noches. He dormido mejor que la anterior y no he terminado tan cansada.

En el trabajo y mis nuevas funciones no he tenido tregua, y ya he tenido los primeros obstáculos. Creo que estoy más fuerte mentalmente, pero están siendo muy duros.

Como decías es mas importante la exigencia, no es que me lo imagine. Creo que todo esto me ha ido al cuello y la parte baja de las lumbares. Afortunadamente anoche liberé bastante tensión.

M: Hola. Esta semana estuve fuera. Regresé satisfecha, estuve con menos tensión social.

Ayer y hoy he tenido buen ritmo en el trabajo y sigo en la evolución prevista. No he tenido vértigos como tales. He tenido la inestabilidad con menos intensidad.

Algunos días aunque sin insomnio, he dado muchas vueltas y me he levantado bastante cansada. Resumen positivo. Sigo teniendo ese punto doloroso en el cuello, aunque menos que la semana anterior. Hasta mañana.

M: Hola, Ahora ya estoy descansando. Quizá tome ibuprofeno ya que me duele bastante.

Le quería preguntar si puede haber aflorado algo de mala postura. Perdone que insista pero en esa zona noto hay algo desde hace bastante tiempo. Bueno, ya me he “quejado” un poco. Saludos

M: Hola. Lo mejor de la semana fue que pasó. El estrés ha sido constante también después del viaje.

Hay mucha incertidumbre en el trabajo, a la vez que nuevos cambios. Este viento en contra lo ha pagado mi cuello y mi descanso nocturno.

Estoy más animada. Tengo confianza en lo que estamos trabajando con usted.

 

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