PostHeaderIcon LA ARTICULACIÓN DEL QUIEBRE DE LA VOLUNTAD

Cabe recordar, que muchos de los términos que a continuación se han de expresar en este capítulo y los siguientes, pueden ofrecer cierta dificultad al lector neófito pero interesado en estos temas, por lo que en todo momento, se tratará de hacer una descripción completa y detallada, aplicando la mayor cantidad de conceptos que ayuden a entender los procesos anatómicos y fisiológicos a fin de facilitar al lector su comprensión.

Si bien este no es un libro dirigido a profesionales de la salud en forma de texto, seguramente le va a ser útil a kinesiólogos, quiropractas, osteópatas, psicólogos, fisioterapeutas y médicos interesados en la materia, a todos estos, les pido comprensión en lo que puede parecer una redundancia gramatical, ya que es necesaria para el que se inicia en el tema.

La experiencia que me brinda 20 años de profesión, me permitió atender miles de pacientes con lumbalgias o lumbociáticas, donde gran parte de estos se presentaban con un diagnóstico de hernia de disco, corroborado por estudios de reciente tecnología, como la tomografía axial computarizada (TAC) o resonancia magnética nuclear.

Muchos de estos tenían sugerida la cirugía como opción terapéutica y se los ha podido resolver evitando esta, a través de una técnica manual efectiva basada en alinear las estructuras corporales y a partir de esto la descompresión de las articulaciones por medio de la liberación de las tensiones que producían el desajuste de la postura del cuerpo.

Es importante seguir el delgado hilo conductor que une las emociones con la mecánica corporal, por lo que a partir de aquí, explicaré en la articulación sacro-ilíaca a la que me gusta llamar la "articulación de la voluntad", cómo los músculos, ligamentos, huesos y fascias musculares se ven sobrecargados de tensión en este punto generando la lesión de esta articulación, a partir de la influencia de los sentimientos que promueven un aumento del tono muscular y el desajuste en este lugar determinado del cuerpo.

Datos filogenéticos ( aprendizaje a partir de la evolución de la especie):

El hombre cuando comenzó a abandonar la cuadrupedia hace más de 4 millones de años, transitó un período de semi erección cuya postura era similar a la que hoy conocemos del gorila.

Una huella de esto, que aún pasados tantos años podemos ver, es que si cerramos los puños como un boxeador los dos primeros nudillos son bastante más grandes y salientes porque nos servían como apoyo cuando ya las manos constituídas como tales debían ayudarnos en la marcha, si bien hoy no marchamos con ese apoyo nos queda esa huella en el cuerpo como muestra irrefutable de que hemos pasado por ese estadío.

Todos hemos visto alguna vez un gorila, aunque no sea en forma directa, y observamos que la zona glútea está importantemente desarrollada. En esa etapa de homínido semi erecto, poseían un gran y único glúteo , que hoy dada la especialización que dio la bipedestación y marcha en el hombre actual, ese gran glúteo se convirtió en tres, mayor, medio y anterior, lo que nos permite un andar equilibrado y más económico.

Este andar sincroniza las acciones simultáneas de los tres músculos a ambos lados de las caderas y evita los característicos vaivenes de la marcha del gorila.

La alta especialización a través de cientos de miles de años, sirve para explicar desde la paleonto biomecánica la importancia del glúteo como motor principal en la erección del hombre hacia la bipedestación, porque no solo nos levantó este músculo desde la cuadrupedia hasta la bipedestación, sino que se especializó para el confort y economía de la marcha.

La importancia, entonces, del glúteo reside en haber sido capaz de haber tomado punto fijo en el hueso fémur y desde ahí llevar la pelvis hacia atrás desde su otro punto e inserción en el hueso ilíaco de la pelvis, haciendo eje en la articulación coxofemoral, conocida por todos como articulación de la cadera ( para mayor entendimiento articulación que une la pelvis con el miembro inferior).

Al llevar la pelvis hacia atrás arrastró a la columna vertebral hacia una posición que se orientaba perpendicular a la línea del suelo, por lo que los músculos paravertebrales que en la anatomía actual, se describen en muchos haces especializados, en cortos medianos y largos, siendo cada grupo de estos, hoy músculos independientes en si mismos que actúan en conjunto con el fin de mantener la erección de la columna vertebral, ya que la especialización a través de tantos millones de años, ha hecho de una gran masa muscular alargada que comenzó paralela a la línea del suelo y que fue pasando por todos los ángulos posibles hasta quedar totalmente perpendicular, hizo que esos distintos haces de la gran masa se fueran especializando para que estos pudieran cumplir con el objetivo final de lo que hoy conocemos como la lucha antigravitatoria. Como ley básica dela biomecánica los haces cortos se especializaron en la función de sostén de los segmentos formados por las 34-35 vértebras ( según diferentes anatomistas), y sus discos correspondientes en el caso de que no sean vértebras fusionadas como el caso del sacro y el coxis que son vértebras que se fusionaron a fin de resolver un problema estático que se generó en la conformación anatómica del anillo pélvico desde muchos millones de años antes, cuando pasamos de reptiles a cuadrúpedos. Los haces medianos y largos son los que dieron movilidad a la columna, a mayor longitud mayor dinámica, a menor longitud mayor fuerza, sugiero a aquellos que quieran profundizar en el conocimiento puntual de la anatomía descriptiva de estos músculos leer a alguno o ambos autores de los textos que realizaron Testut por su lado y Rouviere por el otro, ya que sería engorroso en este libro detallar nombres, inserciones, etc a los fines prácticos que este texto busca.

Resumiendo, sabemos que los glúteos giraron la pelvis de tal forma que dejaron la columna perpendicular al suelo y los espinales sostienen ahora la columna vertebral en posición erecta.

En cuanto al miembro inferior los músculos isquiotibiales colaboraron con los glúteos dada su inserción superior en la pelvis, por delante el gran cuádriceps extendió la rodilla, mientras los músculos de la pantorrilla extendieron el tobillo.

En relación a los músculos propios de la nuca que ayudaron a los espinales a colocar la caja craneal con la mirada puesta en el horizonte, me referiré en el capítulo correspondiente a cabeza y cuello..

Ahora que ya tenemos al hombre de pie tal como lo conocemos hoy, al tiempo que sabemos a muy grandes rasgos cuáles son los músculos que se encadenaron para lograrlo, vamos a plantear qué emociones se asientan en estos músculos y cómo la articulación sacroilíaca se transformó en el punto débil de la posición erecta y su dolor nos infiere que algo nos está pasando con la voluntad.

Los músculos espinales son músculos que en los mamíferos ya sean cuadrúpedos o erectos o de tránsito en ambas posiciones como el mono, son músculos que se tensionan notablemente frente a situaciones de peligro y agresividad, esto se denota con claridad en los animales que tienen pelo y podemos tomar un ejemplo que seguramente todos han visto, que es el del gato o el perro que ante una situación de peligro o de ataque se le erectan los pelos de su lomo, si bien esto le sirve para impresionar a su adversario, a nosotros nos da la referencia de que los músculos subyacentes se encuentran en una tensión muy elevada, expresando un sentimiento de miedo o agresividad o ambas cosas. En definitiva son las dos caras de una misma moneda, ante una situación de peligro se intenta huir, pero si en esa huída el animal queda acorralado atacará, por lo que los músculos espinales son los músculos del miedo y la agresividad, como quedó demostrado, porque frente al peligro o al ataque son capaces de tensionarse a tal punto que en los mamíferos con pelo, estos se erectan para acompañar la reacción.

Como el ser humano hoy carece de pelo duro y sólo tiene vello, esta reacción solo es palpable en la musculatura espinal , de cualquier manera el dicho, "se me ponen los pelos de punta", refleja esta situación desde la sabiduría popular que si bien carece de metodología científica nadie le puede negar los años de observación, si bien es cierto que los pelos se erectan por el músculo propio del bulbo capilar a estos les corresponden el mismo dermatoma ( conjunto de piel y músculos correspondientes a un mismo nervio) que los músculos espinales.

Los músculos espinales nacen en la parte inferior en una zona denominada masa común que abarca todo el hueso sacro y las inserciones superiores terminan en las vértebras cervicales y la base del cráneo ( occipital), ante una situación que nos genera estrés, mezcla de miedo y agresividad, que de acuerdo al carácter de las personas, un sentimiento puede ocultar al otro pero nunca actuar por separado, nuestros músculos espinales se tensionan fuertemente llevando la pelvis hacia atrás, aumentando la curvatura lumbar y echando ligeramente la cabeza hacia atrás, por lo que acortamos la distancia entre la pelvis y la caja craneal, aunque sea en forma poco perceptible.

Esto significa compresión de todos los elementos que conforman la columna vertebral incluidos obviamente los músculos.

No hace falta que tengamos en la cultura que vivimos hoy un gran peligro por delante para que genere esta situación, solamente con salir a la calle desde nuestro hogar y encontrarnos en la vorágine de una ciudad agitada, llena de ruidos y con personas ensimismadas, comienza a transmitirse aumento del tono muscular en la zona espinal, que se va a potenciar con los pensamientos cotidianos que llevamos en nuestra mente, que son los problemas a resolver cada día y que con el correr de la horas irá aumentando esa tensión, y que cuando lo problemas se dificultan en resolver volveremos a nuestros hogares con el estrés en los músculos.

Entonces, como le pasa a la gran mayoría de la gente, no podremos relajarnos adecuadamente porque seguiremos con las actividades de nuestra casa y pensando como el día de mañana resolveremos los problemas que no resolvimos hoy , nuestro descanso será pobre y el día siguiente estaremos nuevamente en la calle viviendo lo que acabamos de describir otra vez, por lo que esta cultura cuyo icono y norte es el éxito parece ser que hace vivir a la mayoría de sus integrantes en tensión los 365 días del año y las 24 horas del día.

Esta situación que acabo de describir de los músculos espinales, ocurre en la mayoría de los músculos, pero como los músculos espinales tienen el valor real y simbólico en lo primero, mantenernos erectos, y en lo segundo, erguidos ante la vida, transita a través de ellos algo descripto como el reflejo de la agresividad, entendiendo por agresividad en un extremo, el ir a......, buscarnos la vida, ganarnos el sustento, conseguir nuestros logros y en el otro extremo la agresión desmedida que como los animales nos puede poner los pelos de punta y ser capaces de lastimar material o simbólicamente a quien se nos ponga en el medio de nuestros objetivos, por otro lado si la realidad nos vence el reflejo de la agresividad decaerá y perderemos tonicidad sobre nuestros músculos espinales y veremos la típica actitud del "derrotado", con su dorso doblado y su cabeza caída que también nos lleva a pensar en la postura de la persona deprimida, muchas veces la derrota se asocia a la depresión pero no necesariamente siempre la depresión es derrota.

El reflejo de agresividad, como todo reflejo es la respuesta a un estímulo, alguna vez el estímulo para el hombre empezó con la sensación de hambre y a partir de esta, salir a buscar comida, siendo la comida generalmente otro animal que dentro de las posibilidades físicas podía cazar, ningún animal en el reino sale a cazar otro que esté fuera de sus alcance, en otro caso veremos otro animal mas pequeño defenderse de uno más grande, pero nunca vamos a ver a un ciervo perseguir a un león para comérselo.

El hombre persiguió a sus víctimas por una necesidad básica de supervivencia, ya habiendo podido lograr la posición erecta contaba con poderosos miembros inferiores para correr y saltar y sus brazos y manos para atrapar y luego cargar el preciado tesoro para compartirlo con sus congéneres. Cuando el hombre primitivo acorralaba un animal colocaba en fuerte tensión sus músculos glúteos e isquiotibiales, para llevar la pelvis hacia atrás los espinales producían un arqueo posterior de la columna y fundamentalmente los músculos de la nuca ya sea los espinales o los propios del cuello echaban hacia atrás la cabeza para cobrar impulso y asestar fuertemente sus dientes sobre la carne de la presa, finalmente cerrar poderosamente la mandíbula con los músculos masticadores y ayudarse con las manos para matar al animal.

Sin duda esto conllevaba una fuerte descarga de adrenalina que producía una alta excitabilidad del sistema nervioso centra, que se descargaba fundamentalmente en toda la musculatura descripta y como por aquel entonces la caja craneal tenía un diámetro antero posterior bastante más grande que el que tenemos ahora, la mandíbula era mucho más grande lo cual la hacía el arma principal de caza del hombre. En la medida que el hombre fue desarrollando su inteligencia y creó armas como lanzas, arco, flechas fue dejando de necesitar la boca como elemento mortífero y se restringió al proceso de la masticación pero como también descubrió la forma de crear el fuego pudo cocer la carne la cual era más blanda a la hora de masticar, estos elementos produjeron un retroceso en el diámetro antero posterior de la cabeza hasta llegar a la forma actual de la caja craneal, donde nuestra mandíbula es mucho más pequeña y se destaca la diferencia frente a la fuerte protusión que había en aquella época.

Tengamos en cuenta que este proceso que se describe en unas pocas líneas llevó miles y miles de años por lo que el resabio de la tensión muscular en el reflejo de agresividad recorre fundamentalmente desde la zona glútea, músculos espinales, músculos propios de la nuca y cuello y masticadores.

Volviendo a la vida de hoy y retomando lo antes dicho, cuando digo que ningún animal pequeño sale a cazar uno grande para satisfacer su necesidad no hace falta ser muy lúcido para buscar ejemplos en la vida cotidiana, porque está claro que el león es el que persigue al ciervo, cuando nos encontramos frente a un problema, nuestros glúteos se contraen, actitud que no sólo está relacionada como se dijo antes con la agresividad, que en este caso sería mantener erguida la pelvis, sino que también la compresión de los glúteos va acompañada con una fuerte tensión del esfínter anal y todos sabemos la relación que hay entre defecar y el miedo, ante situaciones de profundo disgusto y estrés son comunes las diarreas o simplemente las ganas de excretar, tan común es esto que en cualquier idioma existe el dicho popular que refiere "fruncir el c........" o el "c.....de miedo", como ya veremos en otros capítulos todos los dichos populares con respecto al cuerpo obedecen a simples sensaciones corporales, el nudo en la garganta, el nudo en el estómago, me ahogo ( y no falta el aire), fruncirse, etc, etc, pero lo que me interesa destacar es la relación miedo- agresividad, como se dijo antes como las dos caras de la misma moneda, estoy agresivo porque tengo miedo y tengo miedo porque algo me puede pasar.

Los músculos espinales son más agresivos porque revelan una posición de ataque tanto en lo real, porque pone el cuerpo en forma funcional para la descarga de la posible violencia corporal, como pueden simular una posición que amedrenta al posible enemigo.

Si bien todo esto hoy en la vida cotidiana donde la violencia subyace en cada uno de los actos que realizamos en forma simbólica. Donde podemos mantener una conversación de negocios y lo que está en juego son hechos abstractos y difícilmente termine en un intercambio de golpes, no podemos evitar la tensión agresiva que transita por nuestro cuerpo y que hemos heredado de nuestros antepasados.

Todos sabemos que luego de una jornada tensa sentimos un agotamiento muscular en la zona de la espalda y el cuello que no se condice con la realidad de haber estado sentado y no haber realizado grandes movimientos, es la contracción permanente y sostenida la que nos agota y consume energías. Cuando nos vamos a dormir luego de este tipo de jornadas, que cada vez son más habituales, dormimos con los dientes apretados, esto se llama bruxismo, que también ocurre en muchas personas no solo al dormir sino también durante el día ( a esto nos referiremos con más detalle en el capítulo de cuello y caja craneal) y sentimos que al intentar abrir la boca una gran tensión en los músculos masticadores, que no es más que el viejo reflejo de morder como una forma de ataque, que hoy lo contenemos de una manera conciente y madura, ya que en los niños de muy corta edad el morder es una forma de juego y de expresión cuando están enojados. Resumiendo entonces, una corriente de tensión muscular transita desde nuestros glúteos todos los músculos de nuestra columna vertebral en mayor o menor grado de acuerdo a las circunstancias y la personalidad del individuo frente a los hechos cotidianos de la vida que significan ganarnos el sustento o abrirnos paso dentro de la sociedad que no es ni mas ni menos, que la representación actual de aquel hombre primitivo que corría a su presa para satisfacer el hambre de él y de los suyos. Esos antiguos hombres actuaban en forma gregaria o sea en grupos y luego repartían el alimento obtenido con el resto de su grupo de pertenencia que los esperaba en su morada, por lo tanto el hombre de hoy y su remoto antepasado sigue peleando por lo mismo, lo único es que han cambiado las formas y los valores materiales.

Surgirá la pregunta si el hombre prehistórico se contracturaba y la respuesta es sencilla, aquel hacía un gran gasto físico para obtener su sustento, descargaba sin ninguna piedad toda su agresividad y por último disfrutaba de su logro satisfaciendo su necesidad básica, hoy somos absolutamente intelectuales, contenemos la agresividad, nos movemos poco y nuestras necesidades básicas están sobredimensionadas en lo material y no se limitan a calmar simplemente el hambre como sensación fisiológica sino como necesidad de estatus social, por lo que la contención de la agresividad en algunos casos se libera a través del abuso de poder,( en cualquiera de sus formas), el resentimiento a los superiores, o simplemente la agresividad que se dispara diariamente en el trato cotidiano de las ciudades modernas, esto siempre refiriéndose al hombre común de todos los días, sin entrar en la violencia criminal que ya es moneda corriente en las grandes urbes y se transforma en uno de los puntos de mayor reclamo de los ciudadanos a los políticos en la inmensa mayoría de los países.

Como ya dije en mi anterior libro Dolores Corporales las tensiones de los músculos que rodean a la articulación sacroilíaca le juegan a esta una trampa de tal suerte que la resultante de la dirección de las fuerzas de las distintas cadenas musculares, termina provocando sobre esta articulación un desajuste que tensiona y hasta disloca (milimétricamente hablando), a la conjunción del hueso sacro con el iliaco en donde se interpone un fuerte ligamento, el más grande e inervado del cuerpo, es un ligamento de aproximadamente casi 1cm de grosor y unos 10cm2 de superficie ( para una persona de 1,70m), semejante tamaño nos indica que la anatomía ha reconocido en este lugar un punto de altísimo sacrificio mecánico. Sin querer entrar en una explicación académica (para eso ver Alteraciones Biomecánicas, Ariel Joselovsky, 1992), utilizaré una explicación sencilla pero clara de la guerra de tensiones musculares que se produce.

Los espinales, al producirse la tensión de la que hemos estado hablando hasta ahora, impulsan a la totalidad del hueso sacro hacia arriba y hacia atrás, tomando como referencia el extremo inferior de este, cosa que realizan con muchísimos kilos de potencia que como se vio en el reflejo de agresividad, lo hacen en forma sostenida, mientras este dure, al tiempo que los glúteos mayores toman el alerón pélvico (coxal) y lo llevan hacia atrás y hacia abajo, tomando como referencia el extremo superior de este. Esto produce un movimiento inverso de ambas piezas óseas que virtualmente intenta retorcer al ligamento, ya que el eje del intento de giro pasa por el centro de la articulación, por lo que el ligamento sufre tensiones internas en sentidos contrarios, la parte del ligamento que se inserta en el sacro lo acompaña hacia arriba y hacia atrás y la parte más externa del ligamento que se inserta en el hueso iliaco, hace lo contrario yendo hacia abajo y hacia delante por su parte inferior. Obviamente el desplazamiento es mínimo y las fibras que van de un extremo de un hueso al otro insisto se retuercen como si fuera un trapo,(la figura de retorcerse sobre si mismo como el trapo es la forma más gráfica de entender lo que le ocurre al ligamento), lógicamente en movimientos que están por debajo del milímetro, pero son lo suficientemente intensos para que un ligamento con terminaciones nerviosas por doquier, genere un intensísimo dolor cuando sobre esta situación de la que venimos hablando, un mal movimiento, por ejemplo agacharse, sobrepasa los límites de tensión y estalla la crisis, en la conocida situación donde la persona no puede volver a incorporarse e instintivamente coloca la mano sobre la articulación. A este juego de músculos hay que sumarle otros importantes como los conocidos músculos isquiotibiales ubicados en la parte posterior del muslo, que desde el punto de vista de las tensiones emocionales juegan un papel similar al del glúteo mayor en cuanto a la expresión de miedo, poniendo rígida la articulación de la cadera en su parte posterior y traccionando del hueso coxal desde un sector llamado isquion ( esa punta ósea que nos podemos palpar cuando presionamos nuestra nalga en su centro).

La tracción de los isquiotibiales desde el isquion favorece la acción de llevar hacia abajo el alerón pélvico y bloquear la rodilla hacia atrás, un ejemplo de la tensión que reside en estos músculos es lo fácil de ver en la mayoría de la gente cuánto le cuesta tocarse la punta de los dedos de los pies con las manos con las rodillas extendidas y cómo pareciesen romperse. Precisamente esto es lo que dice la persona que produce una sacroileítis , o sea, la inflamación del ligamento sacroilíaco, que al realizar el movimiento que desencadena el dolor lo acompaña con un "me rompí la cintura" y se le atribuye al movimiento final toda la culpa de la lesión ,siendo solo éste la gota que rebalsó el vaso, ya que el proceso aconteció durante meses o años de una vida en permanente tensión y la articulación dijo basta.

Siempre que ha llegado un paciente a mi consulta en estas circunstancias dolorosas luego de hacer la inspección corporal correspondiente donde palpo la tensión desmedida de los músculos, la inflamación y proceso fibrosos del ligamento sacroilíaco y otros elementos de valor semiológico que no son de interés en este libro, me preocupo rápidamente por su estado emocional y a través de años de trabajo no he encontrado a alguien donde su situación personal no atravesase una crisis de larga o mediata data. Ya veremos en los próximos capítulos, casos de ejemplos descriptivos de esta situación.

Para terminar si los glúteos, isquiotibiales y espinales fueron los responsables de colocar al hombre en posición bípeda a través de un esfuerzo de trabajo de cientos de miles de años, es lógico que hubo una voluntad de la especie por alcanzar esta postura, la parte superior de nuestro cuerpo se apoya en el hueso sacro una vez erectos , éste anatómicamente se apoya en los huesos iliacos a través e un sistema mecánico brillante, como toda nuestra anatomía, que es una doble cuña , que absorbe peso hacia abajo y hacia delante , en el espacio que le conforman los dos huesos iliacos y le permiten absorber la fuerza que desciende hasta ahí desde la cabeza hasta la última vértebra lumbar , esto implicaría todo el peso del cuerpo menos los miembros inferiores, más la implicancia de la acción de la gravedad, a partir de ahí se divide hacia ambos lados del hueso atravesando las articulaciones sacroilíacas para luego descender por los miembros inferiores hasta llegar al suelo.

Claro que cuando las tensiones musculares alteran la posición del sacro, este produce un microdesplazamiento dentro de la doble cuña, por lo que entonces la articulación sacroilíaca sin el efecto mecánico descripto ahora alterado, es sometida a una gran presión en la posición erecta ,resintiéndose ambos ligamentos principalmente uno de ellos en función hacia dónde se haya micro desplazado el sacro, y esa será la articulación altamente dolorosa.

Cuando las tensiones musculares son exageradas en forma permanente por los sentimientos provocados por el reflejo de agresividad y miedo en reacción ante el mundo exterior, es en esta articulación donde se descarga la tensión de la voluntad que hay que poner para sobrevivir en esta cultura cuyo icono es la lucha por la obtención del sustento para la inmensa mayoría de la gente, pero cuando gran parte lo alcanza, parece que no le sirve y sigue por más, incentivado por la misma cultura en que vivimos y ninguno se siente exento de hasta dónde queremos llegar en la búsqueda del éxito y la posesión de bienes y el miedo que nos produce la pérdida de éstos, que nos retrotrae a la fantasía de quedar fuera del sistema y no tener para el sustento y debemos reconocer que el sistema expulsa y quita el sustento a muchísima gente , no hay dudas que para vivir hay que poner mucha voluntad y permítaseme abusar de los dichos populares " hay que estar de pie para la lucha".

Creo que esto deja claramente explicado porqué la articulación sacrolilíaca es la articulación de la voluntad y cuando el dolor se expresa en ella nos indica que ya no podemos más o debemos parar , y cito como ejemplo exultante que la primera causa de ausentismo laboral en el mundo desde hace muchas décadas, año tras año, es el dolor lumbar ( no se tienen estadísticas de los millones de mujeres que trabajan en sus casas y se ven afectadas por este problema en las mismas circunstancias y tienen la vital tarea de llevar adelante un hogar).

Un correcto diagnóstico de esto, nos lleva a que la mayoría de los dolores lumbociáticos se han originado en esta articulación y su desajuste estructural por todo la antes expresado.

Si nos preguntamos porqué los diagnósticos sobre las lumbalgias han sido siempre tan erráticos, es porque están en concordancia con la errática situación del hombre y su espíritu en los tiempos que vivimos, el célebre Charles Chaplin que siempre se adelantó con su pensamiento , hace muchísimas décadas parodió la situación de la falta de concordancia entre el trabajo y las reales necesidades en la película Tiempos Modernos.

Para reforzar la relación mecánica con los sentimientos en el contexto de la sociedad en que vivimos, quisiera hacer una reflexión, en la sacroileítis el hueso que se micro desplaza a través de las tensiones producidas por los músculos que expresan sentimientos de miedo, voluntad y agresividad se llama sacro y sacro significa vida, la simbólica alteración de nuestra vida se materializa en ese microdesplazamiento.

Para ser razonables este microdesplazamiento se soluciona con una manipulación suave, sutil y precisa, pero esto no solucionará nuestra vida, a la maniobra se la acompaña con técnicas de acomodación estructural de los músculos que produjeron el hecho y la eliminación de las tensiones que en ellos existía, esto quita el dolor y hace "funcional" a la persona, pero si esta no comprende cómo se llegó a la patología, no podremos decir que se haya solucionado el problema en su plenitud..

En los casos atendidos por mí, que se exponen en este libro se puede ver graficada esta situación.

 

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